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Psicólogo General Sanitario, redactor Seo. Especializado en Juventud, apasionado por la conducta humana.

Autonomía personal

Es básico cuando estemos tratando con nuestros usuarios que tengamos en cuenta el nivel de autonomía personal que tiene cada uno de ellos, de lo contrario va a ser muy complicado tratar de trazar un plan de cuidados individualizado.

 Cada una de las personas tiene una serie de necesidades, rasgos de personalidad, tendencias, y un modo de ser y comportarse de manera muy diferente a los demás, yo que denominamos individualidad.

Teniendo en cuenta estas premisas vamos pues a ver cómo podemos actuar, desde qué estrategias, para mantener unos adecuados hábitos de autonomía personal tanto en las actividades básicas de la vida diaria como en las actividades instrumentales.

Cómo iniciar un buen plan de intervención para fomentar una buena autonomía personal

En calidad de buenos profesionales sanitarios lo que tenemos que tener en cuenta a la hora de establecer una serie de estrategias de intervención son toda una serie de puntos que vamos a ver a continuación:

Valoración inicial de las capacidades funcionales de cada uno de los usuarios

Este es un punto sumamente importante, ya que, hemos de valorar tanto las capacidades y habilidades que preserva en las actividades básicas de la vida diaria, como aquellas que puede llegar a potenciar o desarrollar en cuanto a actividades instrumentales.

 De una buena valoración integral e inicial va a depender, en gran medida, el éxito de todas y cada una de nuestras intervenciones. Por tanto es un paso, una etapa inicial, sumamente importante a la hora de poder fomentar y mantener hábitos de autonomía personal.

Selección del tipo de ayuda que vamos a proporcionar

En este punto, sabiendo ya las capacidades funcionales, el grado de autonomía que tenemos de cada uno de nuestros usuarios, podemos comenzar con la selección del tipo de ayuda.

De esta manera podremos ayudar a fomentar la autonomía personal a través de interacciones verbales, ayudas con guías físicas, con los denominados dispositivos de apoyo o bien con asistencia de educadores sociales, animadores socioculturales y otros profesionales que tengamos en nuestra residencia o centro.

Análisis y elección de las distintas actividades en la autonomía personal

Se trata básicamente de realizar un proceso de desmembración de las actividades, es decir, las actividades las dividiremos en tareas más sencillas, que a su vez se van a dividir en toda una serie de pasos lo más fáciles de recordar.

 Algo tan sencillo como esto proporciona a nuestros pacientes o usuarios la seguridad de realizar dichas actividades con total confianza,  además de ello, para que sea lo más simple o sencillo posible, adaptamos a través de productos de apoyo, si es el caso, cada una de las actividades a las distintas capacidades o potencialidades de cada persona.

Nuestra actitud durante el proceso de realización y acompañamiento en las actividades

Como en todas las situaciones de la vida, a la hora de realizar y poner en práctica las actividades programadas hemos de tener en cuenta tres aspectos principalmente, para que el fomento de la autonomía personal sea lo más sencillo posible.

  • Hemos de contar con el apoyo del equipo multidisciplinar,  a la hora de programar nuestra intervención, es decir, contar con el apoyo de otros profesionales sanitarios en su elaboración e implementación.
  •  Hemos de tener en cuenta, aspecto muy importante, la emocionalidad de cada una de las situaciones.
  •  Finalmente se ha de tener en cuenta que cada persona tiene una idiosincrasia y por lo tanto necesita ser tratada de forma individualizada, tener en cuenta sus limitaciones a la hora de fomentar o mantener los hábitos de autonomía personal.

Resumiendo podríamos decir que nuestra actitud ha de pasar por ser personas organizadas y sistemáticas, con un carácter dinámico y polivalente, además de poseer un grado considerable de reflexividad y tolerancia.

Nunca olvidar las características e intereses de cada persona

Aquí es muy importante tener claro que cada uno de nuestros usuarios ha de ser completamente informado de todas aquellas actividades en las que va a participar en el centro.

 Hemos de tener en cuenta tanto sus valores como sus intereses, nunca se ha de forzar a un usuario a realizar algún tipo de actividad que no desee. Para averiguar los valores o intereses que tiene cada uno de ellos podemos preguntarles de manera directa, o contamos con instrumentos cómo cuestionarios de intereses y cuestionarios de satisfacción.

Por tanto, como hemos visto, la capacidad de fomentar o mantener los hábitos de autonomía personal depende de toda una serie de circunstancias, tanto personales de cada uno de nuestros usuarios, cómo de nuestras propias habilidades y conocimientos a la hora de enfrentarnos a un proceso de intervención.