Todos hemos oído hablar en alguna ocasión de la palabra procrastinar pero, ¿sabemos a qué nos referimos cuando hablamos de procrastinación?, ¿es tan solo dejar las cosas para más tarde o hay algo más detrás de todo ello?
En este artículo vamos a tratar de aclarar todas las ideas, de darte algunos consejos para que puedas superar la tendencia a procrastinar.
¿Qué entendemos por procrastinar?
Según las definiciones académicas procrastinar significa en esencia posponer o postergar para más tarde, es decir dejar las cosas para después.
En la vida tenemos muchos ejemplos día a día de lo que es procrastinar, cuando se ha de estudiar y se deja para el día antes del examen, cuando se ha de acudir a una cita y se cambia la fecha y un largo etcétera que podríamos enumerar.
Procrastinar conlleva una serie de consecuencias entre las cuales las más habituales son la generación de estados de ansiedad, nerviosismo y por supuesto sentimientos de culpa y frustración por no haber hecho las cosas a tiempo.
La cuestión. ¿Por qué procrastinar se ha vuelto tan habitual?
Básicamente la procrastinación puede ser una tendencia acumulada durante nuestra formación a lo largo de la vida, es decir, nos hemos acostumbrado a dejar las cosas para el último momento, o bien es algo que hemos adquirido como consecuencia del estrés diario y del ritmo de vida actual.
La cultura de la inmediatez en la que vivimos inmersos, nos exige resultados inmediatos, se lleva un ritmo de vida muy acelerado y ello requiere de un gran esfuerzo.
En muchísimas ocasiones, no poder seguir ese ritmo, nos lleva a procrastinar.
Cuáles son las consecuencias de nuestra procrastinación.
Las consecuencias de postergar nuestras acciones se dan tanto en el entorno familiar, laboral, social, etcétera, son diversas y entre las más importantes nos podemos encontrar con las siguientes:
- Dificultad a la hora de tener que tomar nuestras propias decisiones: debido a que hemos dejado para última hora nuestra decisión no podemos actuar con claridad al respecto.
- Dificultad a la hora de organizar nuestro día a día o nuestras tareas: sucede lo mismo que en el caso anterior, se impone la desorganización y el salto a la mata, es decir hacer las cosas tal y como se nos presentan sin ningún tipo de planificación ni organización.
- Dificultad para solucionar problemas: De esa carente falta de organización se desprende claramente una incapacidad manifiesta para afrontar o solucionar los problemas de manera adecuada.
- Gran dificultad a la hora de manejar situaciones estresantes: Sí hemos procrastinado se nos viene encima esa sensación de que los acontecimientos no superan, de que no vamos a poder con todo.
Por todas estas cuestiones y muchas más que podríamos enumerar, abandonar la procrastinación se impone a la hora de llevar una vida saludable tanto a nivel físico como mental.
Tips para dejar la procrastinación. ¿Cómo hacerlo?
Aumentar nuestra calidad de vida depende en gran medida de superar el proceso de procrastinación, con esta finalidad os dejamos una serie de pequeños truquitos a la hora de superar la tendencia.
- Dejar de pensar y comenzar a actuar: para ello es súper importante que realicemos una evaluación, desde la sinceridad, evaluemos nuestras capacidades a la hora de afrontar las tareas, después de ello creemos una serie de estrategias para disminuir los malos hábitos que nos hacen postergar.
- Controla tus pensamientos negativos: Medita o reflexiona acerca de aquellos pensamientos que te hacen dejar las cosas para más tarde, focaliza tu atención en el momento presente y realiza un plan para el futuro inmediato.
- Utiliza técnicas de gestión del tiempo: Por ejemplo realiza las tareas en distintos pasos, utiliza periodos de tiempo distintos y descansa entre ellos.
- Evita distracciones innecesarias: olvídate del teléfono móvil, de realizar las tareas a la vez que vemos la televisión y cuestiones similares, focaliza en el objetivo qué pretendes conseguir.
- Establece objetivos y sobre todo prioridades: Priorizar es una de las palabras mágicas para dejar de procrastinar, establece el listado de tus objetivos colocando en los primeros lugares aquellos que son imprescindibles, sin por ello tener que dejar de realizar los siguientes.
Conclusión final dejar de procrastinar es pura y dura voluntad.
Con ello lo que queremos deciros, en resumen, el proceso de postergar las cosas depende de nuestra voluntad, como tal podemos llegar a controlarla y hacer que trabaje a nuestro servicio.
No va a ser un proceso fácil de ninguna manera, ya que probablemente lo llevamos haciendo demasiado tiempo y estamos mal acostumbrados, pero no por ello va a ser imposible de realizar.
Establece tus objetivos, prioriza, organízate de manera adecuada y controla tanto tus pensamientos como el ambiente en el que deseas alcanzar las metas.